Mara L. García Brigham Young University
Datos biográficos

Nació en la Ciudad de México, el 22 de octubre de 1948; falleció el 14 de diciembre de
2016 en la misma ciudad de un paro cardiorespiratorio. Escribió novela, cuento, microcuento, poesía, cronicas y literatura infantil. Director de Literatura del INBA; vicepresidente de la Asociación de Escritores de México; miembro de la Comisión Consultiva del FONCA, entre otros. Su obra ha sido traducida a muchos idiomas y sus cuentos han sido antologados en ediciones nacionales e internacionales. Colaborador en muchas revistas literarias. Recibió numerosos reconocimientos en su país y en el extranjero. Entre ellos: Premio Casa de las Américas 1977 por Miedo ambiente. Premio Nacional de Periodismo Literario 1988 Premio Instituto Cervantes 2000. Entre sus libros se cuentan: Cuentos, Lenin en el fútbol, El hombre de la penumbra, La Gioconda en bicicleta, La mujer de la gabardina roja y otras mujeres, Sueños de escarabajo, Caballos de oro en la noche, Anteojos para la abstracción , Juárez, héroe de papel. Al filo de la luna, entre otros. Su último libro de cuentos lo publicó en el 2015, Maravillas malabares.
Entrevista
Mara García: ¿Podrías hablarme sobre tu formación literaria?
Guillermo Samperio: Mi comienzo como escritor fue escribiendo poemas. Eran poemas muy largos. Alguna vez se los mostré a un poeta ya formado y él me dijo que como poeta yo era muy malo pero que varios de los poemas podrían ser convertidos en cuentos. Yo le llamo traducir poesía a prosa. Como tenía la influencia de mi padre que era compositor de canciones y veía como era su trabajo, tuve no sólo sugerencia artística sino también esas enseñanzas y pasé los poemas a cuentos y de ahí surgieron varios de mis primeros cuentos. Incluso una temporada, quizá mi primera etapa, escribí en forma de verso y después pasé los textos a prosa. Yo creo que cuando te descubres, puedes ser capaz de escribir y empiezan a surgir muchas historias. En mi caso, estaban ahí esperando ser escritas, fue muy impresionante para mí ver como brotaban y brotaban los cuentos. Yo creo que mis primeros dos o tres años por lo menos escribí unos cinco cuentos. Me formé aunque intuitivamente, ya llevaba cierta experiencia para las historias. Ingresar a un taller literario me ayudó a formarme.
MG:¿Cuándo empiezas a escribir y que autores han influenciado en ti?
GS: Yo empecé a los 21 años, participé en una comuna de las que se realizaban en esas épocas. Era una comuna artística y ahí encontré muchas guías para la lectura. Desde luego eran lecturas muy dispares lo mismo leía yo a Ortega y Gassett que a Julio Cortazar, lo mismo leía a Jean Paul Sartre que a José Revueltas. Un escritor que leí a temprana edad fue Juan José Arreola y entre este grupo de escritores, Cortazar me parecía un genio del cuento. Sin embargo, hubo libros que me impresionaron por esa época: Tres tristes tigres de Cabrera Infante y un libro de cuentos de él que se llama Así en la paz como en la guerra que es, creo, uno de los mejores libros de cuentos de Latinoamérica. La crítica no le ha hecho mucho caso pero esos dos libros eran un dechado de técnica narrativa, de experimentación, de rescate de la lengua, y sus posibilidades expresivas en lo literario. Aunque no debo de despreciar otras dos lecturas que fueron: La tumba y De perfil de José Agustín. Que están considerados como libros de La Onda que contiene un habla muy cotidiana de la ciudad de México de la clase media de entonces. Para mí fue la señal de que era posible expresarse con su propio lenguaje. Además para mí era como una apertura que me llevó a construir una gran variedad de personajes no sólo otros jóvenes, sino niños, ancianos y mujeres. Como que José Agustín y Cabrera Infante daban ese permiso de amplitud. Y por otro lado, desde siempre he leído filosofía. Es algo que me gusta.
MG: ¿Qué representa el acto de la escritura para ti y como elaboras tu obra?
GS: Siempre he pensado que al escribir le estoy devolviendo al mundo parte de lo que el mundo me ha dado. También siento que es un don que recibí y que no es común. No es un don que todos tengamos y por eso siento una gran gratitud por Dios. A Dios, porque yo creo que en la creación hay algo de un permiso divino combinado con todo un proceso biológico y genético. A mí me gusta mucho divertir a mis lectores por eso se encontrarán muchos textos con humor. Como desde mis primeras lecturas me di cuenta de que las grandes obras, El Quijote, Ulises, Cien años de soledad, Rayuela, no están ausentes de un buen grado de humor y de divertimento, entonces trato de brindar al lector esa satisfacción. Creo que a veces los temas duros, difíciles de la existencia tratados con humor pueden llegar más a fondo que si se tratan directamente.
MG: En tu obra se nota el cromatismo y noto que tienes varios cuentos donde mencionas colores como el violeta, el verde. Inclusive en uno de tus cuentos defines cada color. ¿A qué se debe ese cromatismo dentro de tu obra?
GS: Bueno yo creo que cada escritor tiene formas como le aparecen los textos. Algunos son auditivos es decir escuchan voces que le dicen historias, otros son quiméricos, es pura sensación. Yo creo que de ahí viene el mito de la inspiración porque el cuerpo de repente siente que tiene que expulsar algo y se confunde con la inspiración y lo que pasa es que es un mecanismo de aparición del texto. Está vinculado al inconsciente porque el inconsciente se forma entre los primeros años de vida. Uno hace su plan, su argumento de vida como a los 6 años, y eso es lo que conforma el inconsciente. Es la parte creativa por excelencia porque el inconsciente es un niño que tenemos ahí en todo el cuerpo, y él hace sus señales por medio de los sentidos. En mi caso no es ni auditivo, ni gustativo, ni quimérico, sino visual por eso hay mucho color en mis textos. Puede ser también que ayude a esto. A mí los cuentos me van apareciendo con una sucesión de semas que a veces tengo que ir escribiendo muy rápido, para que no se me escape alguna escena. A veces no los logro, a veces va más rápido el cuento en mi cabeza que la mano.
MG: Tu Tiempo libre ¿tu dirías que es un cuento blanco y negro?
GS: Si. Es color blanco y negro.
MG: ¿Cómo nace ese cuento?
GS: Es una anécdota curiosa porque yo compraba un periódico. Yo llegaba a la oficina, salía compraba mi periódico y de repente empezó a salir con muy mala tinta, mal papel y cuando ya regresaba a la oficina después de haber pasado al banco llegaba con las manos manchadas de tinta. Entonces me fue creando un disgusto. Pero no había otro periódico mejor en México en ese momento. Estoy hablando de finales de los setentas. Era el periódico Uno más uno que sustituía Excelcior después de la crisis. Entonces regresaba me lavaba las manos y un día de esos con molestia me estaba lavando las manos y me pregunté ¿Qué tal si no se me quita la mancha de tinta? Y cuando me hice esta pregunta me dije, ahí está el cuento. De ahí que el cuentista tiene que estar muy despierto a las señales del inconsciente, de su cuerpo cuando le está indicando que ahí está un cuento. Es lo que yo llamo disparador del texto. Después fui a la máquina de escribir y como si hubiera estado prefigurado por la sucesiva experiencia con el periódico y prácticamente salió de un tirón.
MG: ¿Es un cuento feminista?
GS: Pues sí, porque el protagonista se queda muy tranquilo leyendo su periódico mientras su esposa se va al mercado, al super. Parece como que el que se manche de tinta, no se le quite y lo invada la mancha (que no es una mancha sino muchas letras) y fotografías en su cuerpo, que lo convierten en periódico es como un castigo ejemplar.
MG: Noto en tus cuentos la presencia de personajes especiales, como la señorita Green ¿Cómo nace el cuento La señorita Green?
GS: Bueno curiosamente yo estaba en un equipo de trabajo que estábamos preparando, una enciclopedia para niños que se llamó después Enciclopedia Colibrí, que ha tenido mucho éxito y se ha reeditado varias veces. Yo diría que actualmente hay muchos niños colibrí que pasaron por esa enciclopedia. Una persona del equipo de trabajo me caía tan mal, además era una persona mala, tan mala que su piel era como verdosa. Entonces dije voy a escribir un cuento satírico para desquitarme de esa mujer porque me había hecho varias cosas. Pues estaba yo empezando a escribir el cuento ahí en esa misma oficina del otro cuento cuando llaman por teléfono a esta mujer avisándole que acaban de ingresar a su marido al hospital. Él era arquitecto y al ir a supervisar una construcción le cayó un tabique en la cabeza. El hombre murió después, entonces le dijeron que estaba muy grave y cuando la vi sufrir mi emoción hacia ella se transformó. Cuando volví a la escritura del cuento en lugar de salirme un texto satírico surgió un cuento tierno, un cuento solidario, un cuento en donde como que siempre hay un roto para un descosido. Pero ahí la descosida era la señorita verde, tenía que aceptar su verdocidad para poder ir más allá de sí misma.
MG: Noto que escribes mucha mini ficción ¿Qué representa la mini ficción para ti?
GS: Para mí es estar en una tradición mexicana a partir de Julio Torri que tiene textos brevísimos, después Juan José Arreola. Yo primero leí a Julio Torri y a Juan José Arreola después, pero ya leía a Monterroso porque ya tenía el gusto por la ficción breve. Por eso mismo encontrarme con Monterroso y de ahí con todo tipo de texto brevísimo. Ramón Gómez de La Serna, epigramistas, aforistas fue muy gratificante. Entonces me di cuenta que fui alumno también de Monterroso. Él alguna vez mencionó la famosa frase de lo breve. José Arreola para este tipo de textos breves que no tienen género le llama “Varia”. Varia invención pero sino son pequeños ensayos literarios, una mezcla de prosa poética con ensayo, o de un cuento con prosa poética. Yo me siento muy cómodo en el espacio de lo breve. Además en algún momento pensé que ya al principio de los años ochenta para la gente de la ciudad de México, era difícil estar leyendo novelas o relatos muy grandes si iban en la calle. Entonces yo me dije quiero escribir textos para que un lector en lo que se sube a un autobús y baja se lea dos o tres ficciones. Yo lo que busco precisamente en la ficción breve es la unidad de impresión. No tanto el género.
MG: ¿Cómo desarrollas tus personajes femeninos y masculinos? Hay un tratamiento diferente?
GS: Digamos que los personajes hombres me salen por naturaleza, por naturaleza masculina. Sin embargo, los femeninos los tengo que construir porque es distinto. Yo pensaba, bueno yo tenía la inquietud, la curiosidad de saber como sentía el mundo una mujer, como sentía tener un bebé dentro de sí misma. Que es un acontecimiento extraordinario y yo pensaba como muchos.
MG: ¿Piensas que existe una diferencia entre escritura femenina y masculina?
GS: Yo creo que el canon literario te plantea que el texto literario no tiene sexo. En ese sentido tanto las mujeres como los hombres necesitan adecuarse a ese canon. Sin embargo, creo que las mujeres abordan temas que difícilmente un hombre tocaría. Yo creo que no es tanto que sea una literatura femenina sino que ofrecen una visión distinta. Ahorita recuerdo un cuento de una mujer que es dixómana que vive con su familia y no puede controlar el trago. Ese cuento me impresionó muchísimo. Es decir yo tenía la idea masculina de que los que tenían problema con la bebida eran los hombres y de repente cuando el autor escribe ese cuento de la mujer dixómana, me da la impresión de que revela algo que al hombre no se le ocurriría. Yo he escrito cuentos de borrachos hombres, hombres dixómanos, pero nunca se me hubiera ocurrido escribir de una mujer bebedora. Creo que por ejemplo La campana de cristal no lo hubiera podido escribir tampoco un hombre. Es tan íntima la reflexión, tan íntima, femenina, tan impresionante, tan reveladora del ser de una mujer, que un hombre imposible que lo haga. Incluso creo que las mujeres son todavía más sensibles que el hombre porque son capaces de escribir por ejemplo Las memorias de Adriano en las que el protagonista es un hombre. Ahí hay un trabajo muy profesional de una escritora. Ella prácticamente se mete a construir un protagonista hombre como que se mete en el territorio de lo masculino incluso.
MG: Algunos investigadores mencionan que en las obras de las escritoras hay una recurrencia de temas, espacios y la invención de espacios propios. ¿Piensas que esto también es aplicable a los autores? Notas espacios recurrentes en tu obra o realmente eso es secundario.
GS: Bueno sí. Yo no creo en esto de que un escritor siempre esta escribiendo el mismo libro. Aunque sean diez libros, es uno pero si creo que tienen ciertos temas, ciertos fetiches, bueno porque somos artistas. Si somos escritores es que ya tenemos una cierta patología. Por lo mismo entonces no nos vamos a escapar de esto, no nos vamos a escapar de obsesiones, de fetichismos y por lo tanto no nos vamos a escapar de reiteraciones. En mi caso creo que un fetiche fuerte son los pies, los zapatos. Otra obsesión es que cada vez que escribo un cuento, me maravilla escribir un cuento porque siempre creo que el que acabo de escribir es el último y que yo no voy a tener más material para escribir, y vuelve a aparecer otro.
MG: ¿Tienes un cuento favorito de todo lo que has escrito?
GS: Yo creo que todos son como tus hijos. No puedes decir este hijo es feo o este hijo me cae mal. Yo creo que uno va teniendo los textos más nuevos a veces son los que uno esta más satisfecho. Tengo un cuento que se llama Sisca y los viajes que transcurren en Hungría, que me agrada mucho. Bueno está en la antología que acaba de sacar los mejores cuentos de 2000 en México de editorial Planeta. Salió en un suplemento y de ahí lo eligieron pero creo que a los que les tengo más cariño, sin dejar de querer a los otros, son a los primeros cuentos. Por eso la reunión de todos mis cuentos de escritor de 25 años de escritor que me hizo el Fondo de Cultura económica le puse el título de mi primer libro ¿?toma la palabra. Porque ese cuento ya lo escribí como cuento y no lo pase de poesía a cuento. Tuve la conciencia del cuentista y ahí están mis fetiches. Ahí esta la mano, está el pie, está el juego de las palabras. Tengo muchos cuentos autoreflexivos que reflexionan sobre el cuento mismo y ese cuento por otro lado es de los primeros, cuando yo no tenía conciencia de escritor. Este cuento ha sido antologado, traducido, vuelto a publicar entonces es como mi emblema.
MG: Si darías una mirada global a toda tu obra ¿Qué hilos conductores o temáticos encuentras en tu obra?
GS: Algo de lo que yo hacía mucho caso y sigo haciéndolo es un precepto que planteaba Julio Cortazar que era narrar fuera de lo ordinario. Es decir captar los acontecimientos que están en lo extraordinario, sean fantásticos o realistas, de ahí esos personajes raros, un enano, una mujer verde. Tengo un libro que se llama Textos extraños en ese entonces se habían escrito muy pocos cuentos fantásticos en México. Yo dije bueno voy a escribir lo nuevo extraño de la ciudad de México. Y creo que ese es el común denominador.
MG: ¿Qué representa ser escritor en México en este momento?
GS: Bueno en México todavía, a diferencia de otros países como Europa, se respeta al escritor, se le consulta todavía sobre asuntos de la vida pública. Tenemos un ejemplo muy reciente que es el de Octavio Paz, la opinión de él pesaba. Era como un secretario de estado en momentos diversos y críticos del país, y de ahí para abajo. En México como ha sido muy corporativo el gremio de los escritores, yo le llamaría así, es muy riguroso. Yo que tengo 30 años de escribir cuentos, digo de escribir porque también tengo dos novelas y dos libros de ensayos, ya de repente pues mi opinión es importante. Quizá cuando tenga 60 años va a ser más importante. Es escalafonario. Aunque hay jóvenes muy brillantes como Jorge Volti, Ana García que pueden opinar también o mejor que yo. Yo no tengo por qué despreciarlos y esperar a que cumplan 50 años para creerles, o que cumplan ciertos requisitos, cierta cantidad de obra. Mi actitud ante los jóvenes ha sido que si bien yo he aprendido mucho de la tradición también veo hacia adelante. También me entero de lo que están haciendo los pintores jóvenes, los bailarines jóvenes, obviamente los nuevos escritores. Entonces yo aprendo del pasado y del futuro.
MG: ¿Qué recomendarías a los jóvenes que quieren escribir o que están escribiendo en este momento?
GS: Que se entreguen a la escritura con pasión y que no busquen sorprender a nadie. Sí hay jóvenes escritores que se quieren pasar de listos. Esto es una actitud normal por su actitud parricida por la que todos pasamos. Actitud parricida y despreciativa de las generaciones superiores. Entonces a veces se quieren pasar de vivos en la escritura.
MG: ¿Qué escritoras admiras?
GS: Hay un libro que me parece fundamental en la literatura moderna mexicana que se llama Las posibilidades del odio de Maria Luisa Pusa. Otro libro importante es el de La mañana de debe ser gris de Silvia Molina. De Ángeles Mastreta, su primera novela Arráncame la vida es una buena novela. Quizá no todo lo que escribió. Elena Garro desde luego. A mí especialmente su Felipe Ángeles me parece una obra capital. Rosario Castellanos que hizo muchos aportes. Creo que estas dos últimas escribieron en un momento difícil para que las mujeres escribieran. En lo particular yo le tengo mucho cariño a Inés Arredondo, que es una gran cuentista, junto con Amparo Dávila. Amparo Dávila es mucho más conocida y traducida fuera de México que en México. Lo que me parece injusto. De Elena Poniatowska yo rescato Hasta no verte Jesús mío lo demás me parece periodismo. También me gustan Virginia Wolf, Alejandra Pizarnic y Olga Orozco entre otras.
MG: ¿Tienes algún sueño por realizar?
Yo soy muy curioso. Siempre he soñado con tener una beca para leer toda la obra de Alfonso Reyes. Hacer una gran antología o varias antologías de Alfonso Reyes. Yo creo que me voy a morir sin hacerla. Pero la he ido leyendo poco a poco. Hay una parte donde él habla de la curiosidad y dice que el escritor sin curiosidad no es escritor porque la curiosidad para él no es como el asunto de la caja de Pandora. La curiosidad es el interés de ir a fondo en los asuntos, por escribir. Entonces yo leo con igual interés mujeres, hombres, homosexuales y lesbianas.
MG: Muchísimas gracias Guillermo por tu tiempo y te deseo mucho éxito.